Neoyorkina de sangre italiana y alemana pero criada en la aburrida Conneticut, A.J. Applegate fue una de las abanderadas que impulsó la popularización definitiva de los culos grandes en el porno, una lucha que habían mantenido veteranas como Alexis Texas o Jada Stevens pero que se acabó de decantar con la hornada de culonas de 2013.
Su pasado como cheerleader y su experiencia como stripper (también ha sido profesora de danza) le dieron la capacidad aeróbica que otras diosas de nalgas hipertrofiadas tienen problemas para alcanzar y que le permitió compensar su pecho completamente plano con unas curvas mareantes en el tren inferior y una predisposición total en el sexo. Solo le hizo falta cambiar de nombre artístico (dice que se dio cuenta de que Kylee Evans, su nombre de stripper, contenía dos palabras y frecuentes en la industria) a A.J. Applegate, un nombre de pila unisex como a ella le gustan y un apellido en honor a la actriz Christina Applegate con quien dice mantener cierto parecido físico.
La idea de A.J. es vivir totalmente integrada en el porno, y de hecho dice que su primera relación con sexo anal la tuvo frente a las cámaras de Mofos. En el futuro dice que quiere seguir trabajando sin parar, dirigir, producir y abrir su propia compañía sin dejar de rodar. Y admite, medio en serio medio en broma, que tiene muchas ganas de ser una MILF.
Sin lugar a duda la neoyorquina AJ Applegate es de las pornstars más productivas de la industria, sacando escenas constantemente y en todas las productoras; se puede encontrar material de ella desde productoras en donde dan un ambiente de fiesta y cachondeo como Bangbros hasta productoras más vicerales y brutales como Legal Porno y Kink.
Y en todas ellas el común denominador es una actitud guarra hasta las cachas, una entrega total de lo mejor que tiene, que en este caso es su cuerpo. Otras contantes en el grueso de sus escenas son el squirting (hecho que la pone en el pedestal de las mejores squirters del momento) y los anales; se le puede ver corriéndose varias veces sin problema alguno en una sola escena y metiéndose de una y dos pollas en su orificio anal sin importarle el tamaño del miembro de sus compañeros; la podemos ver en sesión de sexo multitudinarias recibiendo penetraciones por todos los lugares donde es posible penetrarla y para muestra unos varios granos de arena.


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